Una
lo termina esperando. Aunque no piense en ello. Aunque esté tan
lejos.
Una
espera que la abracen. Con brazos delicados y maternales. Perderse
apoyada en un latido tranquilizador. Espera al menos poder buscarlo.
Pero
cuando llega el momento. Cuando llega la caída, el no volver atrás.
Los problemas cotidianos. Una al menos, espera la nada.
Sin
embargo, son reproches. Son lágrimas y gritos. Son golpes y
desprecios. Es gente a mi alrededor. Tropezones, empujones,
pisotones.
Quiero
mi nada. La que llora conmigo. La quiero fuera.
Silencio.
Ceguera. Soledad.
Fuera
mundo. Fuera tiempo. Fuera todo. Fuera yo.
Fuera.
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