11/3/17

Luna brillante

Porque me siento tan feliz. Eufórica, sonriente. Disfrutando de cada momento con cada persona. Al fin encontré. Aparté lo malo y encontré entre tantos destrozos el alma de la vida. La alegría, las copas compartidas. La amistad, el amor, todo lo bueno que existe. Siendo yo, sólo yo. Como siempre será, como siempre ha sido. 

Pero ahora yo, sonriendo al saber que sólo tenía que ver más allá. Ver lo bueno de cada momento y disfrutarlo con la sinceridad de un "Qué bien me lo pasé". Porque cada semana encuentro un nuevo segundo para decirlo, aunque sea como una loca frente al espejo bailando cada nota, sonriéndome a mí misma.

11/2/17

Una sonrisa

Esa, la que dura y dura. La que deja huellas. La que permanece. La que sigue aquí sin cansarse. La que reaparece con sólo pensarte.
Las horas pasan y pasan, pero sólo las nota el reloj. Sólo las notan hoy mis piernas, cansadas de tanto andar, pero dispuestas a seguir con sólo recordar. Una tarde mágica entre luces y adornos. Música de fondo y dos manos unidas. La tuya y la mía. Sujetas entre ellas sin apretar. Dejando espacio para respirar y sin miedo, porque ambas sabemos que están dónde quieren estar. Una junto a la otra.

En un rincón, esperando la cena, mirando por una ventana acristalada y con ganas de sujetarte la mano de nuevo. Sin poder dejar de mirarte. 
Tus ojos, tu risa. La que tengo aquí grabada para sentirte de nuevo. Para sentir esa felicidad inesperada que llegó con tus movimientos. Haciéndome latir el corazón como nunca antes, sacándome te quieros con una facilidad abrumadora. Dibujando caminos que nunca antes soñé. Porque tus ojos cielo, esa belleza incalculable que transmite toda la bondad y dulzura que alberga tu ser.

Recorrería mil calles más en silencio, agarrada de tu brazo, escuchando el sonido de tus tacones. Me haría hueco entre cualquier multitud con tal de ver esa belleza llena de luz bailando junto a la música, con inauguración o sin ella. Te escucharía señalar cada animal hecho figura y esas risas hacia mi manejo del idioma.

Porque te seguiré invitando a planes reinventados, cruzando puertos e iglesias. Descubriendo más globos y dementes. Seguiré esperando esos cinco minutos de cortesía deseando el beso en la mejilla. Seguiré pensándote y pensándonos. Creando nuevas excusas para sentirte y tenerte cerca. 

Porque de mí pequeña, tú no te vas a librar.

13/11/16

A medias

Pero la cruzaste para tocarme una última vez y ahí estalló la bomba que me hizo saltar en paracaídas. Un leve contacto tras un choque lateral despertó un relámpago en mí y a partir de ese momento, todo empezó a ser más.

Lo pensé, tres mil veces lo pensé.

Conversaciones de por medio para ajustar un poco los sentimientos, pero tanta sinceridad en buen estado me hizo quedarme aún más. Me hizo enamorarme y querer estar.

Querer ver esa sonrisa día y noche. Querer escuchar una palabra bonita para decir como tú. Querer terminar la primera para observar cómo te peinas. Querer hacerte preguntas para saber más de ti. Querer inventarme el color de tus ojos para discutir quién lleva o no razón. Querer salir a bailar para notar tu corazón acelerado. Querer establecer tratos absurdos con tal de compartir más planes contigo.
Querer volver a sufrir ese año para volver a verte por primera vez dando tus primeros pasos junto a un preámbulo que me hizo olvidar lo que dañó en el pasado.

Querer contigo y punto.

14/10/16

Piensa en lo que quieras

Me duele cada segundo. Y tengo un miedo de repente por no saber cuándo te vas a ir. Mis errores, mis gilipolleces.
Esa es la puñetera palabra, la de siempre, la reincidente.

Imbécil, niña estúpida. Que sigues sin servir para nada. Te creíste algo y sólo era un papel robado de a saber quién. Porque quién eres. Nadie. La sombra de la sombra que busca el frío suelo de antaño.
El que dulcemente atraía la muerte. Dulce, frío y artificial. Dulce real y no el que golosamente llenó los ojos de una niña hambrienta y dispuesta a todo. A aguantar. A seguir siendo la gilipollas de siempre que esperando el plato frío de los demás comió un popurrí que la llenó de angustia.

Un abrazo. Sólo eso.

Todo por mantener, por no ser la que deja a las amigas por algo nuevo cuando era exactamente eso lo que estaban haciendo delante mía. Y yo como una gilipollas. Como la de siempre. Como la que nunca ha dejado de ser.

28/9/16

Bucles

Y hoy me sigo preguntando qué hago aquí. ¿Por qué pierdo mi tiempo haciendo cosas que no me interesan? Leyendo artículos que no entiendo y que deberían motivarme.

Memorizando teorías y algoritmos que en pocos días se olvidarán.
Gastando mis dias y mi juventud para conseguir un papel que con sesenta euros me dará la llave para el futuro. Pero, ¿qué futuro?
¿Tanto vale un futuro incierto como para dejar parte de mí misma entre montones de papeles que me he cansado de ver? Papeles que no significan nada para mí y significan tanto para los que han encontrado su camino.

Deseando llegar me tropecé de nuevo con otra piedra. Y es que no puedo más.
Por una vez. Por una única vez desearía que las cosas fueran normales, sencillas, fáciles.

Pero está claro que eso nunca será para mí.
Familia, amigos, trabajo, amor, salud, sueños. Si al menos hubiera una pincelada de sencillez, de triunfo o de logros. Si al menos algo me saliera bien.

Feliz de llegar a un final que no llega, que se alarga. Como la agonía del moribundo deseando morir.