11/4/14

Reitero

No me pidáis más porque vosotros me alejáis. Os olvidáis de mí y no me siento olvidada, solo siento impotencia cuando por una semana sin móvil me montas un espectáculo en un restaurante.
Soy feliz sin vosotros, de hecho creo que he empezado a serlo gracias a la distancia tan enorme que habéis ido labrando día a día, segundo a segundo.
Dejadme en paz, pero de verdad. Si no os acordáis para lo bueno, ni mucho menos os acordéis para lo malo. Y ya no hablemos de vuestros juicios y consejos personalizados.
Dedicaros a poner billetes y a olvidaros de la vergüenza de vuestras vidas.

9/4/14

Ahora sí

La vida está para contar los días vividos. No pienso estancarme en algo sin solución. Seguiré en mi nueva línea y optaré por responder a las llamadas. Pero si nadie llama, esperaré en el patio con oídos atentos.

8/4/14

Esperando movimiento

A la mierda mi teoría de las cinco opciones. Aquí sentada me quedo esperando.

6/4/14

Creo que empiezo a entenderlo

De acuerdo. Tenía que pensar y he pensado. Bueno, estoy pensando. 
Quedan tres horas y sé que se acabarán para desechar mi última opción. Esto es lo que hay.
Cinco opciones. 

Algo desconocido que no se interesa o que a huído por motivos desconocidos. Sé que esta opción no se debería contar si quiera como opción.
Una amistad pura que por motivos de sequía se ve forzada a algo que no sé si es mutuo. Visto lo visto hoy, en este momento, no quiero más que eso.
Una relación complicada, indefinida, diferente respecto de la esquina desde la que se vea. Algo que creí que podría aguantar con la esperanza de que acabara o con la utopía de ser importante. Ahora sé que no es nada. Ya no siento nada, no puedo hacerlo. Es parte del pasado y me alegro de ello, prefiero centrarme en el ahora.
También podría seguir aquí, sentada, derritiéndome por lo evidente y sabiendo que no me levantaré.
Y luego estás tú.

He barajado mis opciones, las improbables, las poco posibles y las imposibles. He pensado en todo ello porque no quiero equivocarme. Quiero estar segura de que ésto es lo que quiero. De que quiero intentarlo porque siento que puedo llegar a algo que nunca antes había llegado.
No sé qué es todo esto. No sé qué es lo que quieres. No sé qué es lo que sientes. Pero algún día habrá que poner las cartas sobre la mesa. Hablar cara a cara. Sin nadie, ni nada de por medio.
No quiero perder momentos contigo. No quiero perder la oportunidad de saber si puedo ser feliz.
Solo quiero que sepas que me importas y que no me gusta verte sufrir. Mi mano está tendida.

30/3/14

Errores

Todo esto cada vez tiene menos solución. Cada día se pone más complicado y los atajos van desapareciendo. Solo quiero esa salida. La puerta abierta con luz cegadora.
Si tuviera una única oportunidad, un segundo de posibilidad para conseguirlo. Solo pido un segundo. ¿Qué es un segundo comparado con veinte años?
La jaqueca y mi sonrisa son cómplices de este infierno. Es increíble la indiferencia que he aprendido a demostrar. Ya nada me importa. Me cogen, me tiran, me insultan y me desprecian. Y mi cara sigue siendo la misma. He aprendido a utilizar esa única cara, la de la inexpresividad. Con ella el mundo no sabe lo que ocurre dentro de mí y con ella la indiferencia y la desgana se están apoderando de mi alma. 
Estoy empezando a dejar de sentir. El dolor ya no es dolor. Se convierte en rabia y esa rabia se acumula en mis entrañas. Esa rabia se despojará de mí el día que pueda continuar por esa puerta.
La rabia desaparecerá, me romperá por fuera o por dentro tarde o tempano. O simplemente se irá, porque habré dejado de ser persona para aceptar mi cometido de intermediaria. Terminaré siendo una extranjera.

Sí. Creo que eso es exactamente lo que me espera. Lo que soy. Para lo que he nacido.
Aprenderé a ser una extranjera mientras la puerta siga fuera de mi alcance.