12/8/16

La vie

La cosa más fuerte. Lo intenso y agradecido. Lo que me da la vida. Mis años errantes en esta armonía. La de mi pulso, la de mis dedos. Tocando madera insensible, llevando los segundos a la tumba. 
Feliz. Plena. Yo.

10/8/16

No por mucho madrugar

Un nudo. Sin más, agarrando mi pecho sin querer soltar. Me volví a equivocar.
Celos infundados en el aire, en la nada.
Cansada de que me recuerden el muro que decidí escalar. Sentimientos amontonados y sin saber qué hacer.

La naturalidad lo hizo rodar todo. Y en los últimos segundos mis ojos vieron el daño real que mi presencia provoca. El aire que necesitan para respirar, mi ausencia y con ella la de mis palabras y gestos.
Puede que no sea nada, pero esta necesidad imperiosa e expresar mi arrepentimiento, mi culpa, mi nudo.

Mis ganas de no perder, ahora que alguien lo merece. Ahora que alguien me escucha, me habla, me valora. Ahora que mi yo está en tránsito a través de este paraíso.

No quiero perder. No voy a hacerlo. Pero primero necesito hablar.

2/8/16

Interrupciones

Porque siempre me dejo. Maldita paciencia. La de siempre. La que me ancla a decisiones ajenas cuando las horas se me pasan. Cuando mi vida la dirigen otros si no hay papel escrito de por medio.
Como ahora.

7/7/16

Desde arriba

Gritando. Como una loca. Sintiendo el viento en mi cara. Hablando sola a voces, sacando tanta felicidad con saltos y lágrimas llenas de risas.
Sintiendo la plenitud absoluta, sintiéndome viva. 
Con estos caminos, estos retos, estas trabas, esta vida tan llena de vida.
La alegría que saco con mi sonrisa, dando gracias por todo. Por todos.
Pidiéndo y dando. Abrazos, besos, sonrisas. Felicidad.
La del mundo que me rodea visto desde estos ojos que aprendieron a ver la realidad como era. Una oportunidad para vivir, para ser feliz. Para ser yo.

Mil gracias.

3/7/16

Inteligente

Y  hoy quién me recoge. Hoy quién me abraza con fuerza desde el suelo frío lleno de muerte. Lleno de dolor. Lleno del drama que hoy llegó a su fin. Lleno de tantas lágrimas que de nuevo tienen el mismo dueño.

Y otra vez aquí, perdiendo cosas. Perdiéndolo todo, encontrando la nada. Nadando en mi propio desastre. El de siempre. El de las causas perdidas con las que me atrevo a luchar.
Nada ha cambiado. Sigo siendo la misma. La niña perdida perseguida por nadie. Sembrando desastres. Susurrando al aire y esperando una mano que no llega.

Quién me recoge cielo. Tus ojos claros me dejaron ver cuánta razón tenía, pero sigo sintiendo el frío eterno de mi alma muerta. Sin rumbo. Caminando para nada. 

Quién me recoge.

Incapaz de conseguir algo, siempre detrás de la sombra. Secando mis lágrimas a escondidas con manos sucias, manchadas de mierda. Manchadas de tantas caídas que este camino tan complicado me ofreció.

Y otra vez. La que llora soy yo. En el mismo rincón de siempre, sobre la misma piedra, mirando con ojos muertos la misma caja que me enseñó a vivir. Porque de nuevo llevaba razón. Mi salud es delicada. Mis años son más cortos.

Quién me recoge, si fui yo la que decidí morir.