7/7/16

Desde arriba

Gritando. Como una loca. Sintiendo el viento en mi cara. Hablando sola a voces, sacando tanta felicidad con saltos y lágrimas llenas de risas.
Sintiendo la plenitud absoluta, sintiéndome viva. 
Con estos caminos, estos retos, estas trabas, esta vida tan llena de vida.
La alegría que saco con mi sonrisa, dando gracias por todo. Por todos.
Pidiéndo y dando. Abrazos, besos, sonrisas. Felicidad.
La del mundo que me rodea visto desde estos ojos que aprendieron a ver la realidad como era. Una oportunidad para vivir, para ser feliz. Para ser yo.

Mil gracias.

3/7/16

Inteligente

Y  hoy quién me recoge. Hoy quién me abraza con fuerza desde el suelo frío lleno de muerte. Lleno de dolor. Lleno del drama que hoy llegó a su fin. Lleno de tantas lágrimas que de nuevo tienen el mismo dueño.

Y otra vez aquí, perdiendo cosas. Perdiéndolo todo, encontrando la nada. Nadando en mi propio desastre. El de siempre. El de las causas perdidas con las que me atrevo a luchar.
Nada ha cambiado. Sigo siendo la misma. La niña perdida perseguida por nadie. Sembrando desastres. Susurrando al aire y esperando una mano que no llega.

Quién me recoge cielo. Tus ojos claros me dejaron ver cuánta razón tenía, pero sigo sintiendo el frío eterno de mi alma muerta. Sin rumbo. Caminando para nada. 

Quién me recoge.

Incapaz de conseguir algo, siempre detrás de la sombra. Secando mis lágrimas a escondidas con manos sucias, manchadas de mierda. Manchadas de tantas caídas que este camino tan complicado me ofreció.

Y otra vez. La que llora soy yo. En el mismo rincón de siempre, sobre la misma piedra, mirando con ojos muertos la misma caja que me enseñó a vivir. Porque de nuevo llevaba razón. Mi salud es delicada. Mis años son más cortos.

Quién me recoge, si fui yo la que decidí morir.

2/7/16

Mañana

El día que las cosas salen mal. Dejando atrás tantas expectativas creadas en los sueños y realidades que siguen nuestra misma línea. Llegó el dolor. 
Llegó el fracaso y la inaptitud de una persona incapaz de superar sus miedos. Con metas dibujadas en el aire desde el trazo de una tinta invisible.
El alma, creadora de tantos credos. Y yo sigo aquí, viviendo desde la distancia. A la sombra de la mediocridad y sin voz.
Gritos ahogados entre tanto mar oculto bajo estas mejillas. Rabia, dientes apretados, puños sin dirección. El dolor físico nos calma.
Otra nueva caída. Mañana a levantarse.

22/6/16

Antes del juicio

El ahora es lo que entiendo. Mi sentir y el tuyo. Estas ganas irremediables de sonreír por tenerte cerca. Por haberte conocido. Por estar aquí.
Suspiros. Unos detrás de otros.
Me abriste el alma dejándome desnuda frente a lo que parecía imposible. Tus ojos cielo, ese universo que no deja de viajar entre lunas y satélites.
Esa risa, incansable y perfecta. Como tu dulzura.

Esta felicidad. Lo mejor de mi vida. Lo más puro y dulce. El momento que pienso explotar. Sin miedo, sin finales pensados de antemano. Sin todo lo que pueda pasar. Sin todo lo que se me viene encima.
Sólo tú y todo lo que me has hecho descubrir entre risas y besos.
Sólo tú y yo. Aquí y ahora. Sintiendo entre caricias un amor entre susurros.

Los detalles escondidos bajo cruces de miradas, las que pierdo entre movimientos suaves y delicados que descubrí junto a ti. Aquellos que bailando trajeron tanta pasión a un alma escondida y llena de desastres. Un alma que aún por el mismo camino se decidió a sentir; porque evitar lo inevitable no es cosa de locos, sino de ciegos.

13/6/16

Entre sábanas blancas

Una sonrisa ansiosa y expectante, asintiendo ante la corta espera de lo que puede o no puede pasar. Apenas unos segundos para finalizar, los suficientes.

Movimientos que un desconocido puso en mí, como si siempre hubieran estado conmigo, como si aquellas manos sin nombre hubieran crecido conmigo enseñándome cómo caminar, cómo mecer con suavidad mis caderas, cómo controlar mi pecho, dejándose hacer.

Cayendo sin miedos, con seguridad. Sabiendo que esas manos, ese pecho, ese cuerpo me llevarían en el momento y hacia el lugar correcto. Abriendo caminos oscuros y pisando con delicadeza y dulzura; con firmeza y sin miedos.

Sin miedo de sentir lo inimaginable.
Aquello que nunca antes hubiera pensado entre sábanas.
Sin miedo de sentir la plenitud en un sólo instante a través de un desconocido sin ojos que recordar.