31/8/14

Llegó el momento de saber

Un dolor de cabeza que retrasa y amontona. Tuve la opción y lo dejé de lado. Dejé pasar un día más. 
Compañía y canciones que preparar. Bolígrafos a punto y un cerebro que exprimir. 

Los días llegan a su fin. Actividades y actividades, todas para adelante construyendo un futuro nuevo, mi futuro. Aquí estoy yo, tomando el mando y consiguiendo mis objetivos.
Pero tenías que volver a lo mismo. Tenías que devolverme al pasado con esas preguntas que ni siquiera tú quieres formular. Preguntas que simplemente no respondo, pero que me hacen querer desaparecer, esconder la cabeza tras mis manos y empequeñecer hasta convertirme en polvo que el viento se lleve.
Incomodidad multiplicada por signos de interrogación que nunca deberían salir a la luz. Hay maneras y maneras, pero es que las tuyas no son normales. Igual que mis actitudes matinales, tus preguntas deberían quedar en el silencio. Los interrogantes son lo único que obtengo y como devolución solo unas respuestas claras y tajantes.

Al menos llegaste tú y me salvaste de todo aquello. Llegaron tus ojos y tus caricias. Llegó tu voz y tus palabras. Las que me hacen reír y olvidar el resto. Lástima que esas horas se hicieran tan cortas, pero al menos ya sé por dónde empezar. Por otro rato a solas dejando pasar el tiempo frente a nosotras.

28/8/14

Entre locuras andamos

Llevo todo el día esperando este momento. Las palabras han ido cambiando en mi cabeza pero el sentido sigue siendo el mismo. Andando y andando. En medio de la calle, en medio de la nada. Escuchando mis pensamientos mientras la música me relajaba. Me han entrado ganas de romper el móvil contra el suelo. Me han entrado ganas de llorar. Me han entrado ganas de buscarte.

Se supone que la decisión está tomada. Ya he elegido. El problema es que no sé cómo seguir. Esto es nuevo para mí. No sé qué hacer ni cómo actuar. No sé cómo avanzar. Buscaba algo. Al fin dejé de lado lo que tiraba de mí por ti. Quise estar contigo aunque eso me alejara de la compañía que antes anhelaba. Me dio igual el resto. Te quería a ti. Estuve esperando impaciente esa llamada durante horas. Mirando el móvil como una tonta. Hasta que llegó.
Esperé impaciente tu respuesta. Me indigné y la tonalidad tierna se escuchó a unos pasos. De nuevo sonreí. De nuevo te me adelantaste y de nuevo quise más tiempo. Llegué sonriendo y así seguí hasta que el mundo se volvió a reír de mí.

Me encantó de nuevo y quise más, pero no de esa manera. Quise algo nuevo, un gesto, una caricia, un beso. Pero no hubo beso. Mejor dicho, no hubo ese beso. ¿En qué cabeza cabe tal pueril destino?
Mi rechazo continuo, mi indecisión infundada. Mis enormes deseos de cambiarme de lugar y mi voz interna martilleándome sin descanso.
Llegó el momento y me tocó. Lo había estado esperando durante mucho tiempo y a la vez quería evitarlo. ¿Por qué? Por el simple hecho de que todo lo anterior no podía compararse al ahora. Al momento, al leve tacto entre nosotras que me llevó a las puertas de algo que nunca antes había sentido. 

Palabras que no quiero explicar por el enfado que siento ante algo que ya no quiero. Algo que insiste en reírse de mí. Algo que no se da cuenta de que prefiero mil veces un helado a otra mirada perdida.

24/8/14

Hora muerta

Me mata por dentro. El exceso de horas me arrebata las ganas de sonreír y de ser feliz. No son solo opiniones, sino gestos y decisiones. El nudo angustioso que mi garganta siente viene acompañado de las entrañas que gritan por salir, por tomar el aire. Las paredes me aprisionan entre tantos golpes y gritos. Entre tantas preguntas que me nego a responder por falta de aire. Entre tantas interrupciones. No tenéis derecho. No tenéis derecho de provocar más lágrimas. Nadie os dio el derecho para tratarme así, para hacerme sentir así. Vacío y sin nada, con un único nudo que me impide gritar de rabia.
Ni siquiera tengo la fuerza suficiente para seguir derramando lágrimas, Me las habéis gastado, como todo lo demás. Habéis gastado mis lágrimas, mis ganas, mi futuro, mi felicidad. Todo lo habéis gastado. Y lo mejor de todo es que al final la culpable seré yo. Y si no, tiempo al tiempo.

23/8/14

Aficiones de moda

Es solo un segundo, el siguiente latido, la reacción instintiva entre tu cuerpo y el mío. Tus palabras, las mías. 

Falta espacio para tanto. Falta cuerpo, falta tiempo, faltas tú. Faltan ganas y desesperación. Falta un momento, el idóneo. La alegría de unos papeles, de unas horas, del triunfo. El triunfo oculto, el que nadie conoce, el que valoran palabras perdidas entre suspiros de esperanza. La ausencia de algo, de alguien. De lo nuevo que está por llegar, que ha llegado y ha huído. Que espera volver. Que espera esperar. 
Momentos idóneos en lugares y tiempos desubicados. Detalles determinantes, gestos o palabras que aclaran. Aclaran los motivos, los pensamientos profundos y sinceros. Los que se sueltan en escasos arrebatos de ira. Pero que llevan la única sinceridad visible ante los ojos de unos desconocidos.
Fui valiente, fui necesaria. Fui triunfadora en una época que quedó atrás justo antes de que empezara a ser quién soy, de que me dejara llevar. Ahora me queda el papel que desempeñar, el de siempre, el de quedar atrás, el de apoyar y organizar. El de hacer feliz a los demás, el de estar detrás empujando para justo abandonar en el momento preciso, en el momento en el que el empujón final me haga dar un paso atrás y dejar a los demás avanzar. 
No me siento a destacar, pero creo que ya no quiero hacerlo. He aprendido a valorar que un pilar no es la puerta ni el tejado, pero algo necesario para que las casas vayan mejor.

19/8/14

Abrumación de gente

Un respiro, solo eso. Solo esto. Una tarde a solas escuchando cómo el mundo gira mientras yo descanso. Necesito parar. Las personas, mi futuro, el de los demás, mi sueño, mis ganas de disfrutar este momento. Necesito aire. Me ahogo. Necesito espacio. Necesito pensar.
Necesito recordar quién soy, qué quiero. Necesito establecer mis preferencias para orientar mi futuro. Necesito elegir el camino que me lleve a mi sueño, a mi pasión.
Necesito dejar de pensar. Dejar de organizar, de tomar decisiones, de responder, de dejarme llevar. Necesito parar. Necesito un poco de espacio, que me dejeis de atosigar.
Quiero dejar la mente en blanco, sentarme y observar. Contemplar cómo se suceden los momentos. Quedarme embobada viendo una realidad sin artificios. Por un momento necesito oír mi respiración, sentarme en un mundo desierto y dejar pasar el tiempo.